Pasamos día a día en una vida que parce que es un derecho. Todo lo tenemos y... Nos quejamos, clamamos los más bajos insultos, pero... ¿se acuerda alguien de nuestros exiliados? ¿qué fue de sus vidas? ¿por qué hoy pocos les recuerdan? ¿ Por qué casi nadie ha reconocido que fueron el susurro ante la ocuridad, ante el vacío que sumió la guerra en nuestro país?
Ahora, la suerte cambió. Nosotros somos los países receptores, los hogares de miles y miles sudamércianos, africanos, asiáticos que vienen a nuestro país con una esperanza, la esperanza de vivir y retomar sus vidas.
Como pueblo emigrante hemos de aprender de nuestra historia para construir el futuro. No dejemos en el olvido los relatos de nuestros padres, abuelos, tíos... dejemos constancia de que exisitieron y contribuiremos a crear una sociedad un poco más intercultural.
Resultar premiado en el concurso implicará la publicación del relato ganador
y un premio en metálico.




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